
PADOM fue un gigantesco lobo mitológico que según la leyenda del pueblo Inuit, antepasados de los esquimales que hoy habitan las regiones árticas de América y Groenlandia, guió a estos por el estrecho de Bering desde Siberia hasta Alaska, protegiéndoles de los osos y mostrándoles el camino en la oscuridad con su ensordecedor aullido.
Desde ese momento los Inuit, en agradecimiento a PADOM, permiten que los lobos cacen a su libre albedrío sin entorpecer su instinto depredador.
Los nómadas que habitan las tundras del ártico norteamericano afirman que el espíritu de PADOM aún camina nocturno y solitario por las heladas llanuras al acecho de sus presas.
